El día lunes 13 de abril, de manera arbitraria y unilateral, el Coordinador de Comunicaciones y Relaciones Institucionales del Teatro Teresa Carreño José Hernández despidió a 37 de 42 guías que conforman el Cuerpo de Guías de Sala, desarticulando de esta manera uno de los símbolos de Centro Cultural más importante del país.

Hoy a las 7:00 p.m. los ex guías del Teatro se reunirán en los espacios abiertos del Complejo Cultural para protestar por esta situación. Invitan a todos a acompañarlos.

Anexo comunicado del  Sindicato Único de Trabajadores de la Fundación Teresa Carreño (hacer click para ampliar)

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Es difícil definir un ataque de pánico a alguien que nunca lo ha tenido. Lo más cercano es decir que es la sensación de que morirás de manera inminente, sin remedio. En las salas de emergencia, según he leído, los doctores han tenido que aprender a diferenciar entre un infarto y un ataque de pánico, pues ambos suelen tener características similares.

Un ataque de pánico, generalmente, no viene en una situación de peligro, como pudiera pensarse. Puedes estar muy tranquilo en tu casa haciendo nada y te sobreviene, así de sencillo… sin nada que puedas hacer.

Mi primer ataque fue comprando una guayabera para mi entonces novio. Estaba en la tienda, de lo más normal, y de repente sentí una presión en el pecho, no podía respirar, sentía un calor terrible, y los nervios me vencieron. Afortunadamente no estaba sola. El segundo fue en mi casa, después de bañarme… los mismos síntomas. En ambos casos, los síntomas se calmaron al cabo de unos 20, 30 minutos, que parecieron una eternidad. Lo peor de estos ataques, no es el ataque en sí, es la sensación que te queda y el temor a que se repitan en una situación que no puedas controlar. De solo pensar que podía darme en el metro, o manejando, o en cualquier sitio donde estuviera sola, decidí no salir, sino simplemente a lo indispensable. Hacía poco que había quedado sin empleo, y lo indispensable se redujo a máximo dos salidas a la semana.

Después de unos días, decidí ir a un psiquiatra… obviamente mi actitud no era normal. El diagnóstico? una depresión moderada, que luego de unos pocos meses de terapia y tratamiento con pastillas mejoró notablemente. Eso fue hace tres años. Posteriormente, me habían dado conatos de ataques, pero nada que no pudiera controlar respirando bien y tomando unas gotas de flores de Bach. Ayer en la noche, sucedió de nuevo… en el que ha sido probablemente el día más frío en mucho tiempo; desperté para ir al baño y al regresar a dormir, sentí un calor insportable y la misma aterradora sensación. Aunque ya te haya dado varias veces, y muy en el fondo sepas lo que es, no deja de asustar el hecho de pensar que sí, que esta vez te mueres; y mientras más lo piensas, más te asustas y mientras más te asustas, peor te sientes. Al terminar, sientes como si te hubieran caído a golpes, como si hubieras tenido dengue, pero lo peor es cuando sientes, cuando estás segura, de que te estás volviendo loca.

… y eso es lo que siento hoy

 

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No creo que todo el mundo deba tener hijos. Pienso que si necesitamos una licencia para manejar, con más razón debería haber una licencia para ser padres. Lamentablemente, la sociedad impone todavía ciertas “normas” por las que, se supone, debemos regirnos… Creo que muchos problemas sociales se solucionarían si la gente, en vez de tener hijos a diestra y siniestra para cumplir con los convencionalismos, se sincerara y no los tuviera si realmente no los desea.

He escuchado razones tan absurdas para tener hijos como: se me está pasando la edad; tengo ya x años casada y es tiempo; todos mis amigos tienen uno (cosa que ni siquiera es una buena razón para comprarte un Blackberry, menos para traer una vida al mundo); alguien me tiene que cuidar cuando esté viejo, entre otros brillantes comentarios.

A todo al que me dice que ya estoy llegando a la treintena, que ya llevo dos años de casada y que debería ya ponerme a por la labor, me provoca pegarle un golpe. Ya dejé de ser amable y ahora respondo con dulces palabras tales como: Y será que me lo vas a cuidar tú?; Con mi perro tengo, gracias… y, la que más me gusta por la cara que pone la gente: Pues la verdad todavía no sé si quiero tenerlos, ya veremos. Allí me miran como si estuviera confesando el asesinato de un bebé.

¿Qué tiene de malo no estar segura de querer tener hijos y que hasta que no los quieras de verdad no los tendrás, aunque eso implica asumir que quizás se te pase el arroz en el proceso? ¿No es eso mejor que traer a un niño inocente al mundo y criarlo mal, dejarlo en manos de cualquiera para que lo cuide para irte a fiestas todo el tiempo, traumatizarlo de por vida y que se convierta en malandro por falta de amor? Ok, eso puede ser un poco exagerado, pero es la vida de alguien que depende totalmente de tí, de quien serás ejemplo, a quien debes amar de manera incondicional, un compromiso para toda la vida, sin importar que estés enfermo, cansado o de mal humor; todo esto no debe, de ninguna manera, ser tomado a la ligera.

Por supuesto, con la proliferación de redes sociales tenemos más espacio para que nuestros amigos nos bombardeen con fotos de sus retoños y comiencen a decir frases como “no sabes lo que es la felicidad hasta que tienes a tu hijo“, “apenas ahora es que siento que mi vida tiene sentido“, “el que no tiene hijos no sabe lo que es el amor“. Que me disculpen, pero yo sí sé lo que es ser feliz, aunque no lo sea todo el tiempo; que triste que tu vida sólo tenga sentido si tienes muchachos y que no tengas ninguna otra manera de realización profesional o personal; y, gracias a Dios, si sé lo que es el amor porque, si bien no son perfectos, tengo una familia, unos amigos, un esposo y un perro maravillosos a quienes adoro.

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Nota: Creo que la maternidad debe ser algo maravilloso, y respeto y admiro profundamente a aquellas mujeres y hombres que son padres por verdadera vocación. Simplemente creo que no es una experiencia para todo el mundo.

 

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La Navidad es una época tradicionalmente asociada a felicidad, alegría, paz, amor,… y generalmente la disfruto porque se da la oportunidad de ver a los amigos, compartir con la familia, recibir regalitos y comer cosas sabrosas. Sin embargo, hay ciertas cosas que no soporto:

- La comedera indiscriminada de hallacas: apenas llega noviembre, la gente comienza con una obsesión enfermiza por “probar la primera hallaca del año”, cosa que per se no tiene nada malo. El problema comienza cuando hay que comer esa primera hallaca (y las subsiguientes) a como dé lugar, sin importar quién las hace ni en qué condiciones higiénicas. No sólo eso, hay casas donde se hacen 500 hallacas para 4 integrantes del núcleo familiar y las comen de desayuno, almuerzo y cena durante mes y medio. Si las comes todos los días, ¿qué tiene de especial la cena de Navidad? Y, para completar, a cada casa que vayas, sin importar qué hora sea, te van a servir sus hallacas homemade, algunas sabrosas, otras horribles, y no te queda más remedio que comerlas, a riesgo de parecer maleducado o anoréxico.

- La obligación de hacer amigo secreto en la oficina: Yo me llevo bien con mis compañeros de trabajo, en realidad los adoro; pero no todo el mundo quiere jugar amigo secreto, a riesgo de que le toque alguien que le cae mal, que le regalen cosas horribles o, simplemente, porque no tiene plata para cubrir ese gasto o no le causa gracia el jueguito. Eso es respetable, cada quien debería ser libre para eligir si quiere o no jugar… y en teoría lo es. Eso, hasta que comienzan los comentarios tipo “pero éste si es asocial”, y comienzan las conspiraciones eliminando al individuo hasta de los almuerzos y de las conversaciones sobre la fiesta navideña porque “si no participa en el amigo secreto, ¿para qué va a ir?”.

- La teoría de que durante todo diciembre debemos ser absolutamente felices las 24 horas del día todos los días: Si bien es una época alegre, hay gente para la que es triste… recuerdan familiares ausentes, sienten nostalgia por otras navidades, quizás no tengan toda la plata para celebrar como quisieran, en fin, mil y un razones para sentirse tristes, cosa que es un derecho humano. La navidad pasada tuve varios días muy tristes, y la gente en vez de callarse la boca y entender, me decían idioteces tipo: “pero te deprimes en enero, ahora tienes que estar alegre” … ¿Cómo que tengo que estar alegre? si me da la gana de llorar, por la razón que sea, lloro y me quedo en mi casa y punto.

- La teoría de que no se puede protestar por razones políticas porque “es Navidad”: Me chocan los políticos de lado y lado que, en el ejemplo de la oposición que no protesta contra la reforma porque “es Navidad, vamos a dejarlo pa enero”. Es decir, que un individuo se eternice en el poder no importa porque es fundamental comerte 1300 hallacas, tomar caña como un cosaco, inscibirte en el gimnasio el 6 de enero, dejar el gimasio el 15… y ya como pal 20 comenzamos de nuevo a protestar. Cualquier cosa, menos dejar a un lado ni el más mínimo eslabón del ritual navideño.

- La creencia de que los regalos son lo más importante: Durante el paro, muchas familias hicieron lo imposible para conseguirle sus regalos a los niños, diciendo que sin eso “no habría Navidad”. A mí, en lo particular, la Navidad del paro me ha parecido la más sincera y lo más cercano a lo debe ser esta festividad en mi opinión: sólo me dieron dos regalos, uno, una lata de Pepsi Cola, que después de un mes sin probarla me supo a gloria, y un libro; compartí con mis amigos y mi familia todos los días… ya que no había nada más que hacer nos íbamos a casa de alguno y jugábamos juegos de mesa, conversábamos, etc; tuvimos comida navideña, sin comilona indiscriminada y no ví a nadie borracho. Ojalá hubiera más paros cerca de estas fechas para recordar lo que es realmente importante.

 
Simplemente porque si no votas, no te quiero escuchar quejándote del gobierno que te tocó, de que las calles están llenas de huecos, que si la inseguridad no nos deja vivir, que si la crisis, …
 
(Aplica a todos los que no van a votar porque les da fastidio hacer cola, se van a playa a aprovechar que va a estar solita, se van al exterior porque tienen que gastar el cupo de Cadivi para comprar los regalos de los chamos, etc., etc., etc…)
 
SI NO VOTAS, NO TE QUEJES… Y PUNTO
Escribo hoy porque estoy profundamente decepcionada, como fan me siento burlada e irrespetada por todo lo que ha sucedido con la venta de boletos para el concierto de Aerosmith en Caracas.
 
El sábado en la madrugada leo en la página web de Aerosmith que habrá disponible un VIP Fan Club Package, que incluye una visita al backstage antes del concierto, puestos justo en frente de la tarima, y luego del concierto, te envían un álbum con fotos del evento. Dado que soy una GRAN fan del grupo, decido hacer el sacrificio monetario (1.500 bs. la entrada, no está fácil) para darme ese gusto, ya que es poco probable tener esa oportunidad de nuevo. Desde las 7 de la mañana del sábado comienzo a tratar de conectarme a la página web de SoloTicket, para intentar comprarla por esa vía. A mediodía me llama un amigo que está en Galerías Prados del Este y me dice que vayamos para allá porque hay mucha gente. Mientras yo sigo pegada a Internet, mi esposo va para allá a hacer la cola, la cual no avanzó 100 metros en 6 horas. A las seis de la tarde le dicen que “ya no hay más cartón para imprimir entradas” y que no van a seguir vendiendo por ese día.
 
El domingo decididimos ir al Sambil. Para hacer el cuento corto, después de 5 horas de cola logramos comprar las entradas. Ayer en la noche conectándome a la página web veo que el famoso VIP package se comenzará a vender el 12 de noviembre!!!! Escribo al customer service (soy miembro del fan club), y me dicen que, efectivamente, esas entradas que tengo yo no son las del VIP package, que sí estaré sentada enfrente pero que no incluye los otros beneficios por los que habrá que pagar una tarifa adicional.
 
Ni que decir lo burlada, engañada, irrespetada, etc. etc. que me siento hoy. Lo lamento mucho, pero ya no iré a ese concierto. Amo a Aerosmith, amo con locura a Steven Tyler, pero más me amo a mí misma. Si alguien me quiere comprar la entrada, déjeme un comentario. La vendo al mismo precio que la compré, mi idea no es ganar plata con eso, es simplemente salir de ella.
 
Odio a Solid Show, odio a SoloTicket, a las Tiendas Confetti, a la gente de Aerosmith, de su fan club, a todos los involucrados. Lamentablemente, al montón de gente que hizo horas y horas de cola, ya que tienen la entrada no les importa nada más… y es por eso, por no reclamar, que vamos a seguir teniendo un país donde no se respeta a nadie. Y es por eso que Solid Show y otras empresas similares seguirán burlándose del público venezolano.

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Sólo unas líneas para agradecer al (o a la) votante anómim@ que votó por mi en el concurso de 20minuto.es, tanto para mejor blog latinoamericano como para mejor blog del concurso =) Realmente me alegra saber que alguien que lea esto piense que soy mejor que un montón de blogs más antiguos y más interesantes que el mío.

Pronto seguiré escribiendo. Besos!

Ayer en la noche me encontraba tranquilamente navegando en Internet (ociosa en el FB, más bien), cuando suena el timbre. Extrañada, ya que no esperaba a nadie, tardé en abrir, y cuando lo hice ví a lo lejos a unos cuantos niñitos, con sus padres, disfrazados de brujas, monstruos y vampiros haciendo trick or treating (!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!) … yo que pensaba que vivíamos en Venezuela.

A riesgo de sonar chavista, socialista y demás istas, no entiendo por qué en Venezuela debemos seguir una tradición gringa; yo cuando era pequeña (y de eso no hace tantísimo tiempo) no recuerdo jamás haberme disfrazado para Halloween y mucho menos haber ido de casa en casa pídiendo dulcitos y amenazando a la gente con hacer alguna travesura si no me los dan. Ojo, me parece una tradición muy cool, y entiendo que a los niños les divierta; pero la verdad no creo que estemos en el sitio correcto. ¿Quieres que tus hijos celebren Halloween? Múdate a Estados Unidos, ¿Quieres que celebren el Año Nuevo Chino? Múdate a China, ¿El Día de los Muertos? Vé a México… aquí no veo a nadie llevando comida a las tumbas de sus seres queridos el primero de noviembre, ni comiendo calaveras de azúcar.

Ahora algunos dirán: Bueno, pero algunas de las tradiciones que seguimos en Navidad son importadas también. Claaaro que lo son; lo que pasa es que, siendo Venezuela, una mezcla de razas y culturas, es normal desde hace tiempo que pongamos el arbolito y el nacimiento, ambas costumbres europeas; pero es que más de la mitad de nuestra población tiene sangre europea en menor o mayor medida. Ahora bien, ¿cuántos de nosotros tenemos sangre estadounidense? Yo no veo que los gringos (ni los chinos, ni los mexicanos) hayan adoptado la tradición de los Diablos de Yare, o de la Paradura del Niño… o ¿es que esas tradiciones, como no son tan entretenidas para los chamos, hay que dejarlas a un lado? ¿O es que simplemente, lo gringo es mejor para nosotros?

Me parece muy bien que si el niño está haciendo un curso de inglés, como una actividad complementaria se le hable del Halloween, y hasta hagan una fiestecita de disfraces, de manera que conozcan más sobre la cultura anglosajona; pero de allí, a que yo me tenga que ver obligada a tener dulces en la casa cada 31 de octubre y de ser considerada una antipática obtusa y chavista por no tenerlos, hay mucho trecho.

La fiesta de 15 años en América Latina tiene su origen en las celebraciones que las civilizaciones azteca y maya realizaban cuando la niña llegaba a esa edad, que implicaba su entrada a la vida adulta y la aceptación de las responsabilidades femeninas. Luego de la conquista por parte de los españoles, esta costumbre permaneció, pero con variantes; especialmente luego de la llegada de los emperadores Maximiliano y Carlota a México, que introdujeron en América los vestidos largos tradicionalmente asociados a esta celebración y el vals. En Europa existe también una fiesta similar, que señala la presentación en sociedad de la hasta ahora niña; en un primer momento, esta fiesta era el momento en que los padres hacían del conocimiento público que su hija era ya casadera y entonces comenzaba la búsqueda de un esposo digno.

Si bien ahora nadie espera que a los 15, 16 años la joven comience a buscar esposo, las fiestas de 15 años (o “sweet sixteen” en el caso de los Estados Unidos) cobran cada vez más furor, como podemos ver en los programas Quiero mis Quinces y Super Sweet Sixteen de MTV. Yo me confieso francamente sorprendida, no tanto por las ostentosas celebraciones que se organizan con este motivo (si tienes la plata y la quieres gastar, perfecto), sino por el comportamiento de las chiquillas en cuestión. Aparentemente buscan a las niñas más malcriadas y consentidas de América y a los padres más ineptos. Desde niñas que le gritan a la mamá que es una imbécil y le arruinó su vida porque le regaló el carro de sus sueños 2 días antes de la fiesta y no durante la fiesta (afortunadamente, en este caso, la madre decidió finalmente dejarla sin el carro), hasta ejemplos de mal gusto terribles como el Hummer rosado (de unos 100.000 $) que le dieron a una cumpleañera gringa en su fiesta. Lo único que pregonan esos programas es que si no gastas todo lo que tienes y lo que no tienes en tu fiesta, jamás tendrás la más mínima posibilidad de ser una chica cool (que es la peor desgracia que pudiera sucederte).

Algunas quinceañeras (o sus padres más bien) eligen viajar en vez de hacer una fiesta. Lo más tradicional es ir a Europa con un grupo organizado por agencias de viajes. Desde lo que he visto con amigas chaperonas y niñas que han ido, dudo que ésta sea la mejor elección ¿por qué? Primero, no todas las chicas de 15 años tienen la madurez suficiente para comprender todas las maravillosas enseñanzas que un viaje por Europa supone; la mayoría piensa solamente en ir a comprar chocolates, relojes y ropa cara y tomarse fotos en la Torre Eiffel; no es culpa de ellas, no es culpa de nadie, simplemente no todo el mundo disfruta un viaje a Europa a esa edad (algunos jamás obtienen la madurez necesaria para disfrutarla a ninguna edad, pero ese es tema para otro post). Por otra parte, los tours están diseñados para que conozcas la mayor cantidad posible de sitios en 3 semanas, por lo que vas de paso a muchos lugares sin conocer ninguno en realidad. No es posible que en París no entres a Notre Dame, que no camines por los Campos Eliseos, que ni te asomes a ver Montmatre y, lo peor de todo, que el punto fuerte de la visita a esa ciudad sea ir a Euro Disney. Es un tour hecho sólamente para sifrinear y decir que estuviste en Europa, aunque lo único que recuerdes en unos años sean las pijamadas que hacías en el hotel.

Otro punto: generalmente las personas que te acompañan en ese viaje no son las más idóneas para potenciar tu experiencia europea. No digo que deban tener un postgrado en Historia Europea ni que hayan vivido allá, pero sí sería deseable un mínimo de conocimientos sobre los sitios a visitar. También está el asunto de la comida: en vez de saborear la gastronomía local, que es otra de las delicias de viajar, comen mayormente en sitios de comida rápida ¿qué sentido tiene ir a Suiza y comer en Mac Donald´s en vez de probar el fondue o una raclette?

En mi opinión, si la muchacha quiere viajar (y la familia tiene los recursos, claro), será una mejor experiencia ir en algún viaje organizado a Orlando o un crucero por el Caribe, que también los hay, donde vaya a disfrutar como la niña que todavía es… o si realmente muestra los deseos para ir a Europa, hacer un esfuerzo y viajar con alguien de la familia, o enviarla con algún amigo o familiar que viva allá, de manera de que aproveche al máximo la experiencia.

Creo que no ha pasado desapercibido para nadie que las colas de Caracas han sido insoportables últimamente. Esta situación, a pesar de lo fácil que es culpar al gobierno de todo, tiene varios culpables que deberían comenzar a asumir pronto su responsabilidad a riesgo de que se presenten historias como la del cuento La Autopista del Sur de Cortázar. Vamos entonces con los culpables, sin un orden en particular:

- El MINFRA y todas las Alcaldías de Caracas, por pelotearse la responsabilidad de mantener las vías en un estado decente. Entiendo las diferencias políticas y la importancia en tiempo electoral de encasquetarle las culpas a la contraparte, pero NO ME INTERESA de quién es la culpa… arreglen eso ya!!!! La Autopista Prados del Este es un caos, la Quebrada Agua de Maiz se tapa cada vez que llueve y así mil cuentos por toda Caracas. Si ves que el otro no lo está solucionando, hazlo tú y listo.

- Los sifrinos que tienen un carro por cada integrante de la familia y los usan todos simultáneamente. ¿Qué necesidad hay de eso? ¿No pueden todos agarrar el mismo carro, salir más temprano y que uno los lleve a todos o que los deje en un punto céntrico para que agarren el Metro o un carrito? Noooo, porque es simplemente una cuestión de status. Por eso mismo es que el Día de Parada jamás ha funcionado, porque todo el mundo se une a un grupo en Facebook para decir que lo apoyan, pero entonces tienen dos carros con placas distintas y el Día de Parada no aplica para ellos. Es imposible para ellos cuadrar con gente de la oficina o de la universidad que viva cerca para irse todos juntos y meter 3 ó 4 personas en un carro. Se sienten presos y de menor rango social porque alguien les está dando la cola. Ojalá pudiera decir que eso es sólo una característica de la clase alta oligarca, pero con todas las facilidades que hay últimamente para comprar carro, pasa cada vez con más frecuencia…

- Los bancos, por darle crédito a todo el que se presente para comprar un carro y ayudar con eso a la proliferación del parque automotor.

- El gobierno, por no tener las santas bo…  de aumentar de una vez el precio de la gasolina. Claro, como no es una medida populista, jamás la va a adoptar; y como a Chávez su escolta le destranca las vías cada vez que debe usar el carro, no se da cuenta de la cola ni le importa el problema.

- El gobierno, otra vez, por no hacer del Metro un sistema rápido y eficiente, al no sincerar el precio del pasaje. A todas éstas, ¿El Metro de Guarenas dónde está?

- Las policías de todos los municipios (en eso salvo a Chacao), por tenerle pánico a los motorizados y no detenerlos ni ponerles multas las numerosas veces que se comen las luces, roban e infringen cuanta norma de tránsito hay. Igualmente, con los carritos, dejando que bajen y suban pasajeros donde sea, entre otras irregularidades.

Otras soluciones posibles, mientras solucionan las causas de fondo antes mencionadas:

- Poner parquímetros para estacionar en las aceras de las zonas más congestionadas, y remolcar y multar los carros que no paguen.

- Cobrar peaje para entrar a las autopistas y al centro.

- Impedir la entrada a las autopistas si en el vehículo hay menos de 3 personas, en horas pico.

Sea lo que sea, espero sinceramente que pronto hagan algo, porque eso de pasar 4 horas al día en una cola no es vida… y ni me imagino la pobre gente que viene de Guarenas o de los Teques, porque yo vivo y trabajo en Caracas a distancias relativamente cercanas (15 minutos sin cola). Estamos perdiendo la mitad de nuestras vidas yendo de un sitio a otro, sin llegar a ninguna parte.

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